Señoras, señores vuelvo dispuesta a intentar crear un nuevo centro de debate. Uy no, que eso es lo que pretenden en ese programa rompedor de franja horaria arriesgada. O lo que es lo mismo, uno de esos debates un poco chuscos de las mil y monas para rellenar programación. O bueno, el debate que conduce Patricia Gaztañaga (creo recordar que los lunes) después de que se haya acabado lo que haya en el prime time. Anda... que de palabros técnicos he metido...
Pero a lo que iba. Vengo desde hace ya varios días (pena que no me acordé de sacar la bonita polémica en la última comida allá en Hostelería...) queriendo poner en sus pantallas un tema. El tema del citado debate, de hecho. El objeto al que le intentaron dar mil vueltas eran los desnudos de las revistas tipo Interviú. Si eran lícitos, si eran moralmente aceptebles, si eran... o dejaban de ser. El debate estaba organizado en dos bandos. A un lado los que estaban a favor de los desnudos, al otro, los que estaban en contra. Rodeados de público, jóvenes y evidentemente una muestra real y clarificadora de la población de estos lugares. Lo que quiere decir que entre el público se encontraban pequeños y pequeñas chunterillas en su mayoría con ciertos rasgos muy identificables y un puñado de ex-grandes hermanos/familiares. Vaya, o mejor dicho, ex-grandes hermanas.
Que me vuelvo a perder. Un debate grosero, chusco, mal hablado, vergonzoso... Todos a grito pelado y muy grosero.
Algunos de los tertulianos en cuestión me sugerían que afilara la katana. Por alguna extraña razón, los del lado del "no" tenían un comportamiento más razonable, recuerdo cuatro perfiles. Una era la ex-miss algo a la que quitaron el título por tener un hijo; había hecho una portada de Interviú pero ahora argumentaba que no le había hecho ningún bien y que en su momento lo hizo por dinero. Otra era una chica joven que por lo visto había sido miss y había debido salir en algún reality y que por los mensajes que el gran público (en fin) mandaba se debía estar tirando a algún famosillo de tres al cuarto; no recuerdo que postura mantenía, sólo que no se callaba, no dejaba terminar al resto y así... Los otros dos perfiles eran dos periodistas.
Una de ellas, una señora, decía estar a favor del desnudo, que el desnudo era algo natural, pero usarlo como medio para conseguir algo (en plató estaban explicando el caso de una rubita muy mona que era panadera y quería ser presentadora, para lo que creía que la mejor plataforma era enseñar sus cachos en una revista, aunque en esos momento se estaba haciendo fotos en directo); lo comparaba con una forma digamos leve de prostitución. Y el caso es que sus argumentos eran sólidos, pero no los defendía bien. Cuando atacaban sus ideas con argumentos y gritos vacíos (oh, dios mío, ha dicho prostitución) radicalizaba demasiado su postura, se intentaba agarrar a cualquier clavo para intentar mantener que tenía razón, muchas veces en un tono no demasiado ¿natural?, lo que de alguna forma le quitaba razón.
La otra, una chica relativamente joven, periodista, me gustó mucho. En el ratito que ví el debate, no levantó la voz en un solo momento, opinaba bien, cargando sus ideas con argumentos, ejemplos... Posiblemente la única que no era grosera de todo el debate. Podías estar de acuerdo o no con ella, pero daba gusto oirla. Además, casi todo lo que dijo me pareció de sentido común.
Por otra parte el "sí". Y joder... qué equipo... Recuerdo vivamente dos participantes, demasiados ya. Todavía tiemblo... por favor, no los volvais a hacer representativos de nada... por favor. Uno de ellos era un italiano, un tal Aldo algo, que no siquiera recuerdo a qué se dedicaba. Ver lenguaje más burdo, soez y asqueroso he visto pocas veces. Era algo así como todo por el sexo. Joder, si afirmó que acostarse con alguien para conseguir un trabajo era totalmente lícito, y es más, moralmente aceptable. Bueno, sí, pero ¿de quién es esa moral? No sólo eso, sino que dejó caer que era igualmente aceptable para un jefe pedir favores sexuales a cambio de dar trabajo. Exigir.
Y el otro pintamonas era un periodista, lo recuerdo porque además me parece que era crítico de cine (por favor, que me den de baja...). Es empezar a describirle y se me llena el teclado con palabras como pintamonas, mediometro (sí, ya se que no es que yo mida mucho más, pero ese tipo me hizo hervir la sangre), tontolculo, gilipollas... y subiendo. No paraba quieto en su asiento, del que se tenía que bajar a saltitos. Todo el rato gritando, interrumpiendo al resto con chillidos sobre tetas, chochos y otra serie de palabras sinónimas para las mismas partes anatómicas. Dando la impresión de ser ligeramente obsexo y con pocas posibilidades de calmar su... ansiedad.
Sí, son adjetivos poco halagüeños, pero aún se me crispan los dedos al acordarme de muchas de las opiniones. Las mujeres como meros objetos sexuales (claro que esas portadas tienen que ver con el morbo, con el sexo...), muchas veces es lo único que pueden hacer, porque esos cuerpos bonitos pocas veces tienen grandes cerebros. Al argumento de que eso era un retroceso para la mujer, argumentaban que no, que ya hay algunas portadas con hombres desnudos. Bien, es cierto, aunque resulta que el número es mucho menor y digamos además, que en su gran parte están destinadas al público homosexual (es decir, que las mujeres ni pinchan ni cortan). Pero no es eso, es que señores, de lo que no se dieron cuenta es de que eso no es un avance para la mujer, sino un retroceso para el hombre. Se iguala al hombre, pero a la baja, se le convierte en objeto sexual, y creo en mi humilde opinión que no se trata de eso.
Tampoco me parece excesivamente bien (siempre por decirlo de alguna manera) que se considere moralmente justo aparecer desnuda en una revista como trampolín a un trabajo que del que se supone un esfuerzo (se pueden incluir trabajos "no serios" como modelo, actriz... porque eso no quiere decir que no haya que currar). Señores, que cada trabajo implica cierta preparación.
Otro tema que se trató fue el de porqué socialmente (y no sólo) se sanciona un desnudo de una mujer referente a un ámbito considerado más serio. Me explico: a una militar que se desnudó para Interviú la echaron del ejército y a una concejala que apareció desnuda también la sancionaron, mientras que está socialmente aceptado que modelos, actrices, cantantes... se desnuden. Bueno, no sé si es la explicación correcta, pero me gusta lo que argumentó una de las periodistas. Uno de los primeros consejos que te dan cuando tienes que presentar algo en público y la vergüenza, el palo, te puede, es que te imagines a la audiencia desnuda; porque así de alguna forma, los desvistes de autoridad, de "poder". Por eso, al aparecer desnudas quedan bajo un punto de vista público, revestidad de esa autoridad que necesitaban para ejercer su cargo. Dejo ahí la teoría.
Más puntos: lo que quedo más o menos claro es que en su mayoría las chicas se desnudaban por dinero. Y bueno, creo que el nudismo es completamente natural, nacemos así. Pero de alguna forma deja de serlo cuando lo haces por dinero. Porque sí, de alguna forma estas vendiendo un producto, que es tu cuerpo; no lo estás naturalizando, buscas provocar un deseo sexual. Buscas sentirte deseada.
Y a falta de que se me olvide algo y teniendo en cuenta que como siempre acabo escribiendo de madrugada (por lo que es posible que me deje cosas) hablaron de qué diferencia una foto erótica de una porno. O de una foto sensual de una vulgar... Muchas palabras pueden ilustrar esa dicotomía. Para ello presentaron dos fotos; una de una actriz (Vanesa Romero, creo) de espaldas, con la parte de abajo de un biquini, sin vérsele completamente el pecho; la otra dijeron que era una ex-gran hermana, frontal, en la que se debería empezar a ver el vello púbico y cubierta de espuma. La presentadora planteó lo siguiente, ¿era alguna de ellas más vulgar que la otra y porqué? En mi opinión sí, la de la tipa desconocida era así como más ¿sucia?. Por dos razones, por la omnipresente "sugerir y no mostrar" (y el periodista cano ya saltó excitado en su taburete que le gustaba más porque casi se le veía todo y casi...), porque la foto en sí era mejor la de la actriz. Ya lo explicó uno de los del grupo del "sí", la espuma podía sugerirles a muchos hombres una eyaculación sobre la mujer (esta vez me guardo la retahíla de malaostias que se me acumularon). Pero es que además, como pronto se dieron cuenta había otra razón. Y es que las modelos de las fotos eran diferentes (no se trataba de que una fuera guapa y la otra no, ya lo dijo el italiano, eran jamonas a las que les... pues eso). Y la ex-gran hermana no lo entendía. Es que la actriz era conocida por algo que ha tenido que luchar, por algo en lo que es buena. A la otra chica, en cambio, se le conoce casi como un parásito social (no me lo tomen a mal, que a lo mejor la chica tiene estudios y trabajo... no lo sé). Digamos que el valor del esfuerzo y el trabajo desvulgarizaban de algún modo la fotografía.
Y una vez expuesta mi ira, opinenme, por favor, que sin debate esto queda muy soso.


¿y si le damos la vuelta?



