Siguiendo con el viaje a Londres...
Me quedé en... cuando compramos los billetes.
Tengo que admitir que a cuenta del viajecillo, tuvimos que... er... er..., "tomar prestadas algunas horas de clase"... Por esa época, se nos podía seguir el rastro fácilmente: cinco tipas dando saltitos por la universidad (yo incluso estuve botando en casa).
Bueno, pues a ver, hicimos el plan de nuestra locura (pseudoparafraseando a Orwell:...quizás la locura era una <
Llegué al aeropuerto acompañada de mi familia (realmente no sé si tenían todos muy claro que sólo me iba un par de días o era el inconsciente lo que les traicionaba). Mi padre intentaba ponerme nerviosa, es uno de sus pasatiempos favoritos. Pero al llegar al aeropuerto, ví que había gente que lo estaba más que yo, así que desde luego, ponerse histérica ya no era exclusiva mía y así no tenía gracia... Es broma.
El avión salía a las 9:10, pero ¡qué raro!, salío con retraso. Además los señores controladores o lo que sea del aeropuerto armaron un bonito pitote, porque pusieron dos vuelos en la misma puerta de embarque. Hicimos propósito de llevar una bitácora, pero sólo apuntamos algo en el aeropuerto:
20 de abril: 21.35... Ya hmos dado + vueltas que 1 tonto. Esto de que el billete sea barato... es lo que tiene.
.
Me empeñé en que la canción de Celtas Cortos (mítico grupo, que recuerdos...) era "12 de abril" y no "20 de abril". ¡Y eso que me había pasado una semana con la cancioncita y la conozco desde niña! Pos nada...
No era la primera vez que volaba en avión, pero la primera vez tenía 3 años (una primera vez precoz... cof cof) y la verdad, los recuerdos de mi infancia son borrosos (ahora es cuando os cuento anécdotas de la mili... ¡Ah! ¡Que no he ido a la mili!). Una experiencia nueva, la verdad. Aunque no es tanto como lo cuentan... jeje. Además, el viaje no es muy largo. Lo que en realidad ocupa son el aterrizaje y el despegue. Creo recordar que dura hora y algo.
En Londres hay una diferencia horaria de una hora (bonita redundancia). Así que llegamos a las mil y monas. No merece la pena comparar Loiu (il nostro grande aeroporto) con el gran Stansted de Londres (el tamaño también importa). Enorme... Y... ¡Bendito rosa! ¿Qué hubiéramos hecho nosotras sin que aquella señora de rosa se nos hubiera acercado y nos hubiera guiado hasta un autobús que iba a Victoria Station, "cerca" del albergue.
Todo estaba oscuro y recuerdo la sensación de que podíamos estar en cualquier sitio, una importante falta de sensación de estar en Londres. Lo define muy bien la frase de Ondiz cuando llegamos allí:
¡Alá! ¡En Londres también hay rotondas!
Recuerdo la sensación de haber pensado qué mierda es todo esto, especialmente al pasar junto al Big Ben (parecía enano, y sí, otra vez: el tamaño sí importa).
Y desde allí cogimos un taxi (parecía un tramanculo de Doraemón: más grande por dentro que por fuera), que tienen una forma muy graciosa. Después de batallara con el inglés (con el idioma, no con el taxista, que eso es ilegal), mal que bien llegamos al albergue (sin sensación de haber sido timadas por ser guirys...). Eran las dos de la mañana y a mi me dolía el bombo. Pedimos nuestra habitación en recepción:
-We've booked a room...
-¿Cuál es tu apellido?
Muy gracioso el señor recepcionista... ¿No podía decirnos desde el principio que era español, y por tanto hablaba castellano? No, claro, mejor era reirse de unas pobres y cansadas viajeras...
Luego subimos a nuestra habitación. Sé que había tres literas (=6 camas) y que me tocó abajo, sin que hubiera nadie arriba. Sé que hice la cama y que me metí dentro... Pero no recuerdo nada más.
Y bueno, tengo que aprender a resumirme… Sé que lo que se espera de todo esto es más morbo: sexo, alcohol y rock and roll. Todo se andará. O puede que no...

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