El sábado a la noche me tragué The Da Vinci Code. (Cosas de víspera de examenes... salir da cargo de conciencia, pero "ocupar" el tiempo viendo una película es totalmente posible... y sano...). Y digo me tragué. Por curiosidad y porque me había leido el libro.
La verdsad es que conmigo no consiguió lo que el libro. No me enganchó. Es muy previsible, aunque no hubieras leído el libro. Los actores muy mal. A pesar de que Sir Ian Mckellen y Audrey Tatou normalmente sí me convencen. Y lo de Tom Hanks... pues nunca me ha hecho demasiado gracia. Además, cuanto ha envejecido este señor... Y esas greñecillas... Eso sí, creo que para albino no había mejor físico que Paul Bettany (¿Por qué se hacía más atractivo este personaje-actor?) En fin.
Técnicamente tampoco es muy buena. Pocos movimientos de cámara y alguno que ví, no estaba ejecutado perfectamente (la cámara no se movía demasiado armoniosamente y en alguna cortaban la cabeza un poquito a los actores).
Además es muy oscura. Puede que el que fuera una copia tampoco ayuda. (Para consumo propio no es ilegal, en todo caso amoral y quizás incluso un poquito alegal. Vete a saber...). La iluminación era como una patada en el culo, pero sin el como y a lo bestia.
Y luego otra cosa, hay que ver que chapuzas se hacen con las copias estas. La que ví con mi hermano el sábado era un pelín peculiar. O bueno, l,o peculiar eran los subtítulos: al menos un tercio de la película está en francés. Y aquí, una servidora no sabe ni contar en francés, nunca he dado clases de gabacho. Pues estaba sin subtitular.
Pero lo que realmente llamaba la atención es cuando hablaban el monje Silas con el obispo (o cualquier otro cargo eclesiástico que tuviera il signore). Si no recuerdo mal hablaban en latín (del que sí he dado clases, pero me temo incapaz de seguir una conversación en tan actual idioma). Pues lo curioso es que los subtítulos estaban en ¡griego!... ¡Griego! Con su alfabeto propio y eso. Vamos, una delicia de copia.
Así por resumir, pelín plasta.

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