He vuelto, o eso creo. Ayer, pero hoy es el día de la mujer trabajadora (felicidades también para mi) asi que tendré que trabajar algo, ¿no?
Dicen que volví ayer, pero mi cabeza sigue allí, en Siena, con mi gente. Se me acabó el Erasmus. Que dura es la vida del erasmus de mitad de año, porque me tendré que pasar la segunda parte del año llorándoles. Y llendo a visitarles.
Dicen que volví. Por poco, porque con el tiempo que hacía ayer, que por lo visto estábamos en alerta roja por los vientos, muchas turbulencias, acabé ligeramente mareada. Casi nos desvían. En mi cabeza todavía suena una palabra, larga, aterradora. Pamplooooonaaaaaaa.
Iruña me gusta, pero es que me esperaban en Santander. Y yo no quería que me esperaran, yo quería seguir en Siena. Con mi gente, con mi comando y con todo el resto.
Es tiempo de hacer balance, y lo haré. Pero cuando el balence haga acto de presencia. Sé que será largo y sé que la conclusión será que ha merecido la pena. Tajantemente. Y que querré volver. Que mi manca mi gente y que tendré que empezar a pensar seriamente qué quiero hacer con mi vida y cómo la voy a conducir.
Ahora estoy en el Bilbao de mis amores. O no, porque a lo mejor me lo dejé en Siena. Chissà. Quien sabe.
Algún día llegará el balance prometido y todos los post que tengo esperando. Algún día tendré que volver a clase. Y a la normalidad.
Mientras (y apostaría que después) quiero volver a Siena.
Mi mancate troppo.