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Estoy en Madrid. Creo que en condiciones normales esa frase deberia ir entre signos de exclamación. Pero es que para estas alturas, odio Roma. Odio los aviones. Y hasta odio un poco Madrid.
Por lo menos mi estado actual es pasable. Porque por la fase de histeria ya he pasado.
He salido de casa esta mañana a las 5 y media. Había calculado el tiempo un montón de veces y me llegaba. De sobra. Pero es que todo se ha empezado a torcer. He ido pillando atasco tras atasco. Y así, atraso tras atraso. Aunque se supone que aún así llegaba. Estos señores de Ryanair me mandaron un mail si no llevabas equipaje que facturar, con estar 40 minutos antes todo va bien. Pues cuando he llegado alli (ya iba contando los minutos, porque mi vena fatalista esta vez no se equivocaba), me dice un señor con un aire de simpatía que le sale por todos los poros que ya estaba cerrado, aunque faltara bastante tiempo para el despegue, y que él no podía hacer nada. Recuerdo que en Santander hubo unos que llegaron 10 minutos antes y cogieron el avión perfectamente. Aquí ni estando los 40 minutos que te cuentan los señores estos ha sido posible pillar el vuelo. Una felicidad tremenda. He encontrado otros cuatro grupos de personas a los que no les habían dejado embarcar.
Se me ha anudado la histeria en la garganta y estaba por llegar a los ojos. He tenido que hacer cola. Y pagar 75 euros para cambiar el billete. Como a Santander sólo hay uno al día he tenido que coger a Madrid, como el resto de los grupos sin vuelo. Una chica que estaba delante de mi estaba muy cabreada.
Yo tenía que buscar un teléfono. Creo que he preguntado a seis personas, porque el teléfono no estaba donde me indicaban. Obviamente mi nerviosismo se ha sentido más a gusto con eso.
Por fin lo he encontrado. He llamado a amama, para que el tíop n o me fuera a recoger. Ya aita. Su "no me jodas" ha sido bastante elocuente. Aunque cuando mi capacidad de habla se ha visto desbordada, ha cambiado el tono. Joder, no creo que hubiera nadie más agobiado que yo. Y tampoco ha sdo culpa, mía, al menos no totalmente. Por lo menos no cuando el puñetero trasporte arrastra retrasos.
He estado esperando en el aeropuerto. He pasado el control una hora antes. Bastante histérica y, para quenos vamos a engañar, con un par de lagrimones. El vuelo era a la 1:10.
Me he sentad al lado de una señora que no destacaba precisamente por su cordura. Hablaba sola y con las turbulencias (porque para mejorar el día evidentemente las ha habido) gritaba.
He preguntado en información. Coger la linea 200 hasta Avenda América y allí comprar un billete hasta Continental Auto. Y para mi Bilbo. De la Avenida América lo único que sé es está en Madrid y que es una ficha de color rojo en el Monopoli. He estado un rato en la cafetería, haciendo tiempo. Mi único alimento del día, un café y un snack.
Tengo los ojos hinchados. De sueño, de haberme dormido en el avión y de lo obvio.
Pero ahora casi soy yo otra vez.
Por cierto, esta estación acojona un poco.
En la señora cafeteria he oidouna conversación. Digna de... en fin. Estaba de espaldas, pero creo que eran tres,camareros, cocineros... del sitio.
Un señor, sudamericano (por acento y porque así se ha reconocido él) estaba preguntando "¿Vosotros creeis que Dios está entre nosotros?". Por lo visto era una discusión teológica entre un católico (usaba bastante a menudo la muletilla "nosotros, los cristianos...") y otras personas entre las que al menos, había un musulmán.
"Porque a nosotros los católicos nos da igual que sea vaca, cerdo, pollo... en la Biblia dice que hay que comer carne".
Luego ha contado un chiste sobre ¿San Gabriel? que por lo visto les ha hecho gracia a todos. (Y yo no recuerdo).
"Nosotros los sudamericanos somos muy buenos cristianos. Sólo hay una que no cumplimos, porque mientras estás con la tuya, si se te cruza la vecina..." En fin, que según el señor los sudamericanos son incapaces de seguir el mandamiento de "No desearás a la mujer del prójimo". Que "allí está bien visto que un hombre ande con 3, 4, o 5". Pero que una mujer (como por ejemplo la propia) acabe regalándole un par de cuernos a su pareja, no. Que entonces, "un par de leches". Y eso que no hay ningún mandamiento sobre no desearás al hombre de tu prójima.
Que allí estar con la parientas está muy buen visto, porque "los hombres son un poco egoistas".
Aunque decía que bueno, que en Madrid tienen otras ideas.
Supongo que hablarían más, pero me fui.
Y ahora estoy aquí (el ahora es muy relativo, porque con exactitud estoy en casa de una amiga escribiendo esto), en el bus. Camino de casa. Un poco deprimidilla y desesperadilla, pero camino de casa.




Kronoss dijo
Nosotros llegamos con hora y pico de retraso a Milán y el bus nos paró, tras cruzar la ciudad, muy lejos de donde creíamos que íbamos a llegar según el mapa del metro, y a muchas paradas, con transbordo y todo de Stazione Centrale y ni sabíamos como coger el billete... Pero finalmente tuvimos suerte, llegamos 45 minutos antes del despegue, 2 horas después de lo esperado, pero nos dejaron embarcar las maletas...
No se como se me ocurrió volver a volver por Milán...
13 Mayo 2007 | 10:43 PM