Pongamos que hablo de Madrid
Pongámoslo sí, que por fin he visitado Madrid. A la tercera va la vencida.
Resulta que mi prima se ha mudado a los Madrides, a trabajar. Y ha dejado Bilbao. Así que una es una buena prima y ha ido a verla.
Después de las horitas del viaje, las enormes ganas de mear y las ganas de cargarme el Tontòn de las narices; hemos llegado. El pisito es cuco, chiquitín, pero acogedor.
Y bueno, cenamos rapidito, porque teníamos entradas para el teatro. Para ver un musical, "Hoy no me puedo levantar". Grande, muy grande. Aunque supongo que debería dedicarle un post a él solito. Muuuu grande, así que sí, debe de merecérselo. Me pareció un tanto absurdo que un teatro se llame Teatro Movistar. Aunque bueno, sólo hasta descubrir que existe uno llamado teatro Hagen Däzs (con su heladería interior).
Con todo lo que duró el musical, acabamos saliendo a las tres menos diez (y eso que habíamos entrado a unas puritanas 10 y media). La Gran Vía me recordaba ese rincón londinense que es Picadilly (lo siento chicos, Londres fue antes). Y bueno, puede que fuera la ahora, o mi prima. Pero es que en el camino de vuelta a casa, cuatro fueron los imbéciles que soltaron alguna gilipollez o silbaron. Aunque el premio fue para el de "me acabo de enamorar". Perfecto. Siempre y cuando no sea de mi... Hay cada capullo suelto...
Eso fue un viernes, estuve viendo Madrid. Y oyendo Madrid, con las tres gaitas (aunque el primero parece que la estaba asesinando)que nos cruzamos, yo pobre ilusa que creí que las gaitas eran norteñas...
Ví el Madrid turístico, el típico, el de los leones y las puertas. Aunque la de Alcaláme provocaalgún que otro tatareo, rápidamente amortiguado porun "déjalo yaaaa... sabes que nunca has ido a Venus en un baaarcooo". Cosas de la musicalidad.
También estuve en el Reina Sofía (hay que aprovechar que sábado a la tarde es gratis). Nunca me ha ido demasiado el arte moderno. Pero bueno, ver El Guernica en directo es impresionante. Acojonante.
Me gustaron los Mirò, aunque casi hicimos porra para adivinar el nombre de sus cuadros. Pájaro y personaje. Aunque no sé yo si pondría uno en el salón de mi casa. Un Picasso desde luego que no, verlos todo el rato ahí, vigilándote...
También vi el Prado, aunque eso fue ya el domingo. Más clasista, pero más de mi gusto. Velázquez, Goya (¿se me puede permitir decir que había lienzos que exhalaban cierto cariño de los pinceles, del autor...? Joder, que ñoño me ha quedado), Murillo (las telas de ese señor te quitan las ganas de coger un pincel... que envidia...), Rubens (las texturas de la piel de las tres gracias son... simplemente extraordinarias)...
Aunque entre una cosa y otra y los cientos de obras, quedé un poco bastante saturada de arte. Como mis pies, que los pobres se hincharon. Los pobres acabaron destrozadillos. Tanto andar no les sienta bien.
Y bueno, eso fue un poco mi visita a Madrid. Breve, pero intensa. En otra ocasión más y mejor. Y pronto... ese musical que todavía suena en mi cabeza.

