Los tíos (plagiando títulos, pero bastante subespecie son)
Como es un género que todos hemos tenido la (cujum cujum desgracia cujum (toso y así no se nota)) oportunidad de conocer, no va a ser necesaria la explicación de cómo reconocer uno.
Sólo hay que leerse "Nosotros, los tíos" (que ahora no recuerdo quien era el escritor). Todo es una distensión. XD
Bueno, pues hoy, mis pequeñines, os voy a hablar de una cuestión que a mi parecer faltaba en este libro. Lo hago previa sugerencia de mis monstruos y mutantes de siempre. Y el tan interesante tema es... los urinarios de los tíos. Los tíos y el meadero, vaya.
Desde nuestro humilde punto de vista femenino (digo femenino, porque suele ser externo al mencionado urinario), el diseño de los lavabos de hombres, es, cuanto menos, desconcertante. No sé quien los diseña. Es un sitio donde, por regla general, olerá peor que si fuera para mujeres, habrá menos cola (y por tanto, será más posible que alguna mujer acabe entrando ahí y no al revés, con el correspondiente corte del chorrito). Pero resulta que en una cantidad alarmante de baños públicos, hay una cantidad superior a uno de los ya citadísimos urinarios. Resulta que el de la esquina siempre está delante de la puerta. Puerta, que por regla general, está abierta. Con lo que el resultado empieza siendo que el hombre meante está colocado justo directamente delante de la puerta abierta. Y tú sabes que está meando. Y es que además, muchas veces, demasiadas, el metal del aparatillo se ve desde el quicio. Metal, que debo decir, refleja. ¿Me explico?
Es... muy bizarro. Bizarro es mi nueva palabra preferida; que significa que es "Arrrgggghhhhhh", pero que no puedes evitar mirar. A veces es tan bizarro que no puedes evitar gritarle algo al tío del retrete. Sobre todo, cuando es tu amigo. Creo que es el lado cabroncillo femenino que todas tenemos dentro, porque suele acabar provocando una respuesta abochornada.
Y luego está el otro tema estrechamente relacionado. Que viene siendo que todos, sin excepción, salen abrochándose la bragueta. Quiero decir, lo hacen mientras salen, no cuando están de espaldas a la puerta o cuando están dentro del servicio. No, mientras salen.
¿Por qué?
Bueno, cuando pregunté sobre esto a un amigo (lo siento, es que no me puedo quedar con la curiosidad), me dijo que en realidad se lo estaban recolocando. Pero no supo dar con la respuesta de por qué tienen que hacerlo, digamos, de forma que se vea.
Es tarde, asi que aquí acabaré mis diserciones sobre la visión femenina del urinario público de tíos.



Jokin dijo
Qué malo es el insomnio...
Bueno, no te creas que las mujeres sois las únicas que invaden el WC del sexo opuesto (diría género, pero estaría incurriendo en una burrada, ya que lo de las chicas es un retrete y no una retreta) ya que sobre todo en este tipo de eventos, confieso haber acudido alguna vez al de chicas, para ciertos usos del inodoro, ya que suelen estar más limpios, y suele haber papel.
Dicho esto, lo de subirse la bragueta, o lo de los boton es, al menos en mi caso suele ser más un "ups, que se me olvida cerrar esto". Desconozco los oscuros fines de mis congéneros.
En otro orden de asuntos, siento no haber estado ayer muy hablador, pero después del terible viaje estaba que mantener los ojos abiertos ya me suponía un esfuerzo.
24 Marzo 2008 | 12:22 PM