El padre de Blancanieves
Día reflexivo. Me encuentro este poema en el libro que estoy leyendo (El padre de Blancanieves). Ya tenía el día un tanto así desde ayer. Le doy vueltas.
Felices los normales, esos seres extraños.
Los que no tuvieron una madre loca, un padre borracho
[un hijo delincuente,
Una casa en ninguna parte, una enfermedad desconocida,
Los que no han sido calcinados por un amor devorante,
Los que vivieron los diecisiete rostros de la sonrisa y un
[poco más,
Los llenos de zapatos, los arcángeles con sombreros,
Los satisfechos, los gordos, los lindos,
Los rintintín y sus secuaces, los que cómo no, por aquí,
Los que ganan, los que son queridos hasta la empuñadura,
Los flautistas acompañados por ratones,
Los vendedores y sus compradores,
Los caballeros ligeramente sobrehumanos,
Los hombres vestidos de truenos y las mujeres de
[relámpagos,
Los delicados, los sensatos, los finos,
Los amables, los dulces, los comestibles y los bebestibles.
Felices las aves, el estiércol, las piedras.
Pero que den paso a los que hacen los mundos y los
[sueños,
Las ilusiones, las sinfonías, las palabras que nos desbaratan
Y nos construyen, los más locos que sus madres, los más `
[borrachos
Que sus padres y más delincuentes que sus hijos
Y más devorados por amores calcinantes.
Que les dejen un sitio en el infierno, y basta.
(Roberto Fernández Retomar)
Los normales, los no normales. Bueno, eso la verdad me da igual. Al fin y al cabo escuchando aprendes que cada persona esconde su propia historia.
Pero se trata de las luchas. Las privadas, las personales, las políticas, las ideológicas. Cualquiera en la que haya que presentar batalla. ¿Para qué?
¿Merece la pena seguir luchando? ¿Llevan a algo?
Tengo claro que yo funciono por pequeñas luchas. Pero hoy no sé si me merece la pena seguir en ello. No hablo sólo de las personales, aunque sean uno de los motores, claro.
El problema es que no creo en el destino. El futuro se crea a partir de estas batallas.
Acaba siendo un día en el que me replanteo seriamente la opción de abandonarlo todo. Cada una de esas pequeñas luchas cansa.
Pero es que me doy cuenta, cansada y soprendida, de que en el fondo, otra vocecilla me dice que no, que en el fondo tengo ganas de seguir con ello. De pelear por qué puede pasar.
Y no sé que hacer. Porque me doy cuenta de que con que calquiera meta una cuña para hacer palanca en cada uno de los frentes, ésta puede decidir si lo abandono o peleo hasta el final.
¿Qué es la Historia? ¿Qué es el futuro? ¿Qué es el presente? ¿Qué es el pasado? ¿Qué es lo que merece la pena, por qué puedo luchar?
Sé que es un estado transitorio, de recomposición. Pero es que plantearte demasiadas cosas cansa un poco. No es sólo una cuestión personal, es... algo más global. Veremos que sacamos de aquí.
Sea lo que sea, denme un tiempecillo, en breves esto se convertirá en algo de lo que pueda reirme.



Marxa dijo
Bueno, pues resulta que no estoy muy inspirada hoy, sin embargo, he sntido el impulso de comentar algo sobre esta cuestión, aun sin saber con demasiada certeza lo que iba decir.
¿Para qué? ¿Merece la pena seguir luchando? Te confieso que en cierta medida me siento identificada con estas dudas "existenciales" que planteas, pues yo misma soy bastante propensa a dudar hasta de mi sombra y plantearme una y otra vez si lo que estoy haciendo servirá definitivamente para lograr aquello que me propongo.
Los grandes objetivos pueden crear a largo plazo frustración, en mi caso, me estoy refiriendo a luchas ideológicas, pero puede extenderse también a otros ámbito, otras luchas.
Te doy dos respuestas, para ver si alguna te dice algo...
Por una parte: En muchos casos, el objetivo de la lucha pierde peso de tal forma que la propia lucha se convierte en la principal motivación, que nos alienta e ilusiona a medida que vamos alcanzando pequeños logros, más, cuando son compartiodos.
Segunda: Permiteme que cite al subcomandante Marcos, un idealista con los pies puestos sobre la tierra, para hacer frente a una realidad que tranforma:
(Sobre la utopía) A cada paso que doy, esta se aleja más y más, pero para eso me sirve, para caminar.
22 Junio 2008 | 07:25 PM