Bueno, aquí estoy otra vez. Vuelvo para hablar de un tinerfeño, una ovetiense y una bilbaina. Parece un chiste, pero eso somos los alumnos del master.

He llegado esta mañana, ligeramente justa, como demasiadas veces últimamente, pero sólo había una chica esperando. Por supuesto he dado todo el viaje entre conjeturas, de cómo sería todo; y como siempre no he acertado en casi nada. Al menos, gracias a la excursión del otro día, sabía donde estaba, que algo es algo.

Adela es la chica con la que he ido hablando durante este verano, para ir preparando papeles y otras cosas del master y nos ha llevado a la chica que estábamos esperando y a mi al aula. A primera vista, parece que en la escuela están bien surtidos de material audiovisual, aunque como no he husmeado demasiado no puedo estar segura. Por cierto, la escuela es E.I.M.A. (es decir, la Escuela Internacional de Medios Audiovisuales).

La chica era de Huelva, y se llama Cinta. También ha estudiado Comunicación Audiovisual, pero se conoce que allí son 5 años. Estábamos hablando un poco y ha llegado otro chico, Eduardo, de Tenerife. Él no tiene estudios relacionados con esto (sin contar que por regla general la psicología se puede relacionar con todo... pero al margen de eso), aunque por lo visto ha publicado dos novelas y algún relato.

Poco más tarde ha llegado el profesor, que se debía encontrar en un atasco en la M-30... ¿Atascos en Madrid? Se llama Jose Ángel Lázaro (y ahora mismo estaba buscando trayectoria).

Ha sido curioso, porque durante la primera parte de la clase nos ha pedido que vayamos contando historias, o creando bases para poder contarlas. Y realmente, en frío es muy comlicado. Pero ha hecho un símil, la creatividad es como un músculo que hay que ejercitar (con sus agujetas, su puesta a punto...). La primera historia que nos ha pedido ha sido la historia de nuestro nombre; ya sea inventada o real, pero dejando pie a la posibilidad de desarrollar un conflicto. Al final, han dado cabida celos, traición, apadrinamientos, súplicas, machismos varios...

La siguiente ha sido aún más curiosa, porque nos ha pedido que expliquemos con que personaje de una película podíamos identificarnos. Mi respuesta la conocía de antes, "Primavera" de "La bella durmiente", una larga historia (gruñona, sarcástica, con aversión al rosa... lo típico). Aunque la parte divertida ha sido cuando nos ha pedido que busquemos una equivalencia cinematográfica de alguno de nuestros ohhh-múltiples-compañeros (tjo). El tinerfeño me ha buscado una, con la Carmen Maura del principio de la Comunidad... Un personaje dicharachero, vital, que habla... OMFG! ¿Qué me está pasando?

En la segunda parte de la clase hemos estado repasando un poco la historia del cine, porque como bien ha dicho el profesor (y con lo que estoy completamente de acuerdo), no se puede aislar una sola fase de la creación de una peli, porque al final están interconectadas. Ha sido una especie de repaso de meses de carrera, breve, pero entretenido; salpicado, además, con un par de anécdotas curiosas, como por ejemplo ver a dos hombres metiéndose la lengua hasta la campanilla en una peli de 1916, del señor Griffith, "Intolerancia" (señor sobre el que podría hablar largo y tendido, cinesastamente y moralmente). Y como hemos acabado con "Napoleón", ahora tengo pegada "La Marsellesa"

Por lo demás, un par de cosas. Ha cambiado el tiempo, y hace un frío tipo grajo. Físicamente sigo resfriada, aunque creo que hoy estoy mejor que ayer, pero creo que el mal tiempo me está afectando un poco al ánimo. De momento no tengo vida social. (Con lo que echo de menos, más, si cabe, mis gentes...) Estoy sola hasta el viernes que vengan a verme (mi prima se ha ido con su tía a Budapest) y hoy he quedado con ejemplos de mis vidas sociales anteriores para tomar un café con uno y cenar con otra.