Con los zapatitos rojos empacados en una mochila sin facturar, cual una Dorothy regresando al hogar, este fin de semana he estado en mi casita. Ha sido un fin de semana muy diferente.
Volvía porque me había apuntado a un curso de autodefensa de mujeres. Que me sorprendió muy gratamente. Es más, como ya decía antes de empezar el curso, creo que es algo que debería ser obligatorio en las escuelas. Necesario.
Un poco de Twin Peaks. Los revival hay que llevarlos hasta el final. Bueno, o culpa de un master que despierta curiosidades.
Ida y vuelta en avión, porque resulta que lo encontré más barato que el autobús.
Y se han cumplido 4 años.

¿Curso de autodefensa? Ahora das TODAVÍA más miedo :S
Y por lo otro, pues aunque no te gusten, un abrazo :)
Bueno... ¿gracias por ambas?
El curso estuvo muy, muy interesante. Y el resto... qué se le va a hacer... es inevitable.